La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) investiga si el avión Learjet 60 que se estrelló el domingo en el condado de Palm Beach, Florida, comenzó a desintegrarse antes de tocar tierra. Tom Chapman, integrante del organismo, informó que existen indicios de una posible ruptura en el aire y que podrían localizar fragmentos de la aeronave a cierta distancia del sitio del impacto. El accidente dejó nueve personas muertas, entre ellas dos integrantes de la tripulación y siete pasajeros.
Los restos del jet quedaron dispersos entre instalaciones deportivas, comercios y viviendas de la localidad de Greenacres. Los investigadores analizan si alguna parte de la estructura, como componentes de la cola o superficies de control, pudo desprenderse durante el descenso, aunque todavía no identifican piezas específicas ni confirman que haya ocurrido una ruptura. La NTSB solicitó a los habitantes que no manipulen posibles fragmentos y que entreguen fotografías, videos o testimonios que ayuden a reconstruir la trayectoria del avión.
La aeronave, operada por Aurora Aviation bajo el nombre comercial Upper Jets, había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom con destino a North Eleuthera, Bahamas. La investigación también busca recuperar el registrador de voz de cabina, que podría contener conversaciones y sonidos de los últimos momentos del vuelo. Aunque los registros de mantenimiento indican que el dispositivo estaba instalado, aún no se confirma si permanecía a bordo ni si podrá recuperarse, debido a las dificultades de acceso en la zona del impacto.



